Diástasis de rectos o hernia umbilical: en qué se diferencian y qué se trata
Se parecen al tacto y a menudo aparecen juntas tras un embarazo, pero una es una pared estirada y la otra un orificio. Qué recomienda la guía europea para cada una.
«Tengo una hernia en el ombligo desde el embarazo.» A veces es verdad y a veces lo que hay es una diástasis de rectos. Con frecuencia hay las dos cosas a la vez. Se parecen al tacto y comparten zona, pero no son lo mismo. Tampoco se tratan igual ni tienen la misma urgencia. Distinguirlas ayuda a saber qué preguntar en la consulta.
Dos problemas distintos en la misma zona
Diástasis de rectos
Los dos músculos rectos del abdomen, los que forman la «tableta», están unidos en el centro por una banda de tejido llamada línea alba. En la diástasis esa banda se ha ensanchado y los músculos quedan más separados. No hay un orificio: la pared está estirada, pero continua.
Hernia umbilical o epigástrica
Hay un defecto, un agujero en la pared, por el que asoma contenido del abdomen, normalmente grasa y a veces intestino. En el ombligo se llama umbilical. Entre el ombligo y el esternón, epigástrica.
La guía de la Sociedad Europea de Hernia sobre la diástasis de rectos la define como un ensanchamiento de la línea alba de más de 2 cm. Considera que separaciones de 2 cm o menos pueden ser normales (Hernández-Granados et al., BJS, 2021). La misma guía recoge que la diástasis puede coexistir con hernias umbilicales o epigástricas. Por eso tener una no descarta la otra.
Cómo se suele notar cada una
Son orientaciones, no pruebas diagnósticas:
- Diástasis: al incorporarte desde tumbado, aparece una cresta alargada en la línea media, como una «tienda de campaña» entre el esternón y el ombligo o por debajo de este. Se puede meter los dedos en el hueco entre los músculos. Muchas personas la describen como barriga que no se va o sensación de falta de sujeción en el tronco, más que como dolor.
- Hernia umbilical: un bulto redondeado y localizado en el ombligo o junto a él. Suele crecer al toser o hacer fuerza y reducirse al tumbarse. Puede molestar o doler en ese punto concreto.
La combinación más habitual tras uno o varios embarazos es una diástasis con una pequeña hernia umbilical. Al explorarse es difícil separar una de otra sin experiencia.
Cómo se confirma
El punto de partida es la exploración, tumbado y haciendo fuerza con el abdomen. Cuando hay dudas, o para medir la separación entre los músculos y ver si hay un defecto asociado, se utiliza la ecografía de pared abdominal. En casos más complejos o si se plantea cirugía, el especialista puede pedir otras pruebas de imagen.
Qué se hace con la diástasis
La diástasis aislada no es una urgencia. No tiene riesgo de estrangulación porque no hay orificio por el que algo quede atrapado. Lo que dice la guía europea:
- No hay un tratamiento no quirúrgico específico que pueda recomendarse con la evidencia disponible, aunque la fisioterapia puede considerarse antes de plantear cirugía. Tampoco se puede recomendar un programa concreto de ejercicios frente a otro.
- La cirugía se plantea cuando hay síntomas o afectación de la imagen corporal que la persona quiere tratar, tras una decisión compartida con el cirujano.
- Cuando hay a la vez hernias en la línea media, la guía sugiere una reparación con malla. En defectos muy pequeños puede bastar con la plicatura, la sutura que vuelve a aproximar los músculos.
La guía incluye el antecedente de embarazo en la clasificación de la diástasis, pero no fija un plazo después del parto para operar. Si la has tenido tras un embarazo y te planteas tener más hijos, coméntalo: influye en la decisión y en el momento.
Qué se hace con la hernia umbilical
Aquí sí hay un defecto que no se va a cerrar solo en un adulto. Si conviene operarla y cuándo lo valora el cirujano teniendo en cuenta el tamaño, las molestias y el estado de salud. También cuenta si hay otra condición asociada, como una diástasis, que cambie la técnica. A diferencia de la diástasis aislada, una hernia umbilical sí puede complicarse. Conviene conocer los signos de alarma:
- El bulto deja de reducirse y está tenso o muy doloroso.
- La piel se enrojece o se pone violácea.
- Aparecen vómitos, o no expulsas gases ni heces.
Cualquiera de ellos es motivo para acudir a urgencias, sin esperar a la cita programada. Los tienes también en nuestras preguntas frecuentes.
Errores frecuentes
«Con abdominales se cierra»
Los ejercicios clásicos de encoger el abdomen desde tumbado no cierran una hernia. En una diástasis, la evidencia no permite recomendar un programa concreto. Si quieres trabajar la pared abdominal, hazlo con un fisioterapeuta que te haya valorado.
«La faja lo arregla»
Puede dar sensación de sujeción, pero no repara ni el defecto de una hernia ni la separación de una diástasis.
«Si no duele, no es nada»
Muchas hernias umbilicales dan pocas molestias durante mucho tiempo. Que no duela no quiere decir que no haya que valorarla.
Qué papel tiene hern-ia
hern-ia es una herramienta de apoyo a la decisión para médicos de atención primaria, centrada en hernias de la pared abdominal y en fase de ensayo clínico. Recoge si hay antecedentes como embarazos o cirugías previas. Esos datos cambian a qué consulta conviene derivar. La diástasis aislada, al no ser una hernia, queda fuera de su propósito. Si quieres saber qué datos tiene en cuenta, lo explicamos en la solución.
Fuentes
- Hernández-Granados P, Henriksen NA, Berrevoet F, et al. European Hernia Society guidelines on management of rectus diastasis. Br J Surg. 2021;108(10):1189-1191. Texto completo · PubMed